Las chinches son pequeños insectos que muchas veces están presentes en nuestro entorno habitual, pero que pueden pasar fácilmente desapercibidas.

Estas pertenecen a la familia Cimicidae, y suelen estar presenten en todo tipo de ambientes, especialmente en donde se encuentren los humanos, ya que en parte depende de estos para su subsistencia.

Estos molestos insectos son hematófago, lo que significa que viven a base de consumir sangre, especialmente de humanos, aunque también pueden succionarla de otros animales de sangre caliente como los perros, gatos, ciervos, liebres y una amplia variedad de otros mamíferos salvajes.

Las chinches han evolucionado para adaptarse a cualquier tipo de entorno humanos, pero en su mayoría se pueden encontrar en especial en las zonas con ambientes templados alrededor de todo el mundo, ya que es en estos lugares donde consiguen las temperaturas más apropiadas para su desarrollo.

Sin embargo, algunas especies de chinches son capaces de adaptarse a climas calientes, y las podemos encontrar mayormente en área cercanas al trópico, en las que predominan ambientes cálidos.

Este tipo de chinches suele alimentarse e infectar a humanos, pero también a animales como pollos o murciélagos, los cuales son típicos del ambiente tropical.

Estas pequeñas también se ubican en algunas regiones de África occidental y en la mayoría de los países de Sudamérica, así como en América del Norte, y es que al solo necesitar sangre humana como dieta principal, si pueden tener alimentos constantes es posible que las chinches sobrevivan a cualquier clima.

Los colores de las chinches varían según la especie y el sexo, pero en general son de un tono marrón rojizo, algunos más claros que otros.

Estos animales son bastante diminutos ya que los adultos llegan a medir a penas de 4 a 5 mm de longitud. Sin embargo, aunque son animales ágiles, para un observador atento es posible capturar el movimiento que realiza este animal.

Si bien las chinches prefieren que su actividad ocurra durante las horas nocturnas –especialmente justo antes del amanecer–, se les puede observar alimentándose a casi cualquier hora del día siempre y cuando tengan la oportunidad para hacerlo sin algún peligro.

Las chinches son muy sigilosas y tienen la habilidad de subir por paredes y techos para luego dejarse caer sobre los humanos de manera imperceptible.

Son capaces de lograr esto debido a que pueden detectar el calor que desprenden sus víctimas, además son atraídas por el dióxido de carbono que expulsamos durante el proceso de respiración.

El sistema de succión de la chinche es altamente sofisticado ya que al morder la piel con sus dos tenazas, por un conducto succiona la sangre del huésped, mientras que por el otro inyecta anti coagulantes y anestésicos en la piel.

De esa forma evita que la persona pueda sentir su picadura y se mantiene alimentándose durante unos cinco minutos, hasta que finalmente regresa a su escondite.

Las chinches son altamente resistentes, capaces de vivir hasta más de un año sin alimentarse, aunque lo común es que lo hagan cada diez días.

Sus picaduras se pueden encontrar en cualquier parte del cuerpo y generalmente están juntas.

Cuando son pocos individuos los que invaden el hogar es casi imperceptible su presencia, y no es hasta después de varios meses que las personas notan su existencia.